Por segundo día consecutivo tocando cartones de la basura de la calle y con Tobi... tenemos que estudiar y terminamos haciendo cualquier cosa, o un collar trash para una fiesta con los dj’s pareja, ojala que brille con la luz azul.
Caminábamos con Tobi por su barrio y me encontré al Laucha, un chico que me comía en la secundaria, muy punk y muy lindo, me dijo que me vio varias veces caminando por esas calles, Tobi se babeo un ratito y el Laucha dijo: “en estos días arreglamos y hacemos alguna”... pero yo soy buena y eso sobre todo lo sabe mi Cristo. Casualmente, ya que mi mamá no me deja usar el lavarropas me quede sin ropa decente limpia, estaba vestida con ropa de mis tiempos adolescentes: medias a rayas, todas rotas, pollera de jeans y un saco azul con un ancla roja, excelente combinación... para encontrarse al Laucha.
No podemos parar de idear cosas que no hacemos con Tobías, pero me divierto y miramos muchísima ropa, que no compro por supuesto ya que soy excesivamente pobre, gracias a la facultad y a padres, que poco me consideran, económicamente hablando. Tobías necesita un amor para tener inspiración, yo no se que necesito, supongo que un poco más de diversión, no fiestas, esas cosas que pasaban... tirar piedritas en el balcón de X, romperme la espalda con un skate, correr re loca de noche por la calle escapando de la mancha, que a alguien se le pierda algo y allá que encontrarlo siguiendo instrucciones (lo cual convertiría la perdida en secuestro), largas caminatas bajo la luz de la luna (?) jaja
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